jueves, 9 de marzo de 2017

Canción triste de la España secuestrada



Acodado en un texto enciclopédico
que dice mucho y más que un breve artículo,
quiero exponeros, cual dictamen médico,
-y sin caer por él en el  ridículo-
un pasquín sonoroso y esproncédico
que os sirva de ayuda y de vehículo
para raer de este país caótico 
todo asomo de cánceres patriótico.

La de este pueblo sociedad orgiástica
bien merece el  azote del plumífero,
la descripción de su putrez  fantástica,
la prescripción letal de algún somnífero
y  la advertencia netamente plástica
de que es gorrón el catalán “mamífero”.
Puesto ya a corregir males endémicos,
comenzaré sin más por los sistémicos:

la siesta, la pereza, el boom alcohólico,
la holganza, el enchufismo, el temple táctico,
la hipocresía ruin del fiel católico,
la falta de sentido útil y práctico,
el solidario afán sólo simbólico
y el descuido del cuido profiláctico.
Estos son los defectos más ridículos
que lleva el español en  los testículos.

Lejos de mí su brava gente hímnica.
Lejos de mí  su porte duro ascético.
Lejos de mí su imitación o mímica .
Lejos de mí  su torpe don profético.
Lejos de mí su extraversión domínica.
Lejos de mí su ímpetu frenético.
Desprecio su carácter, ay, despótico
y su incansable proceder neurótico.

Abandone el estatus hipercrítico.
Mire adelante al tiempo que al pretérito.
Persiga al minotauro ibero-mítico.
No hallará en ello culpa ni  demérito
sino enganche real, hondo y granítico
debido a su anterior título  emérito.
Basta ya de políticos hipócritas
fingiendo ser templados y demócratas.

País que fue de fábula esotérica
no debe de quedar pobre y escuálido
sin una Cataluña periférica  
enfrentada al poder de Rostro Pálido,
y pues que dominó la tierra esférica,
tenga el valor que tuvo, que aún es válido,
y esgrima con destreza en Cataluña
el florete impertérrito que empuña.

Visto a ojos de azor alto y lumínico
y de escritor satírico y metódico,
el panorama se presenta clínico
y en modo  cirujano nada módico.
Pero habrá que vencer al dragón cínico
con un diálogo acorde en lo prosódico.
A ver si de una vez ya los políticos
se manejan en más que en jeroglíficos.

Concluyo y digo sin empaque fálico
que el paciente no aguanta tantos tópicos 
y por eso se ensaña en plan vandálico
desde España hasta los calientes trópicos,
en los que cunde un pavoroso pánico
que arrasará los sueños más utópicos.
Soñar soñamos que la lengua hispánica
se imponga al fin a la actitud vesánica.

91 8470225

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