miércoles, 30 de abril de 2014

La mujer que me trae a maltraer

Siempre te digo lo mismo.

Siempre te cojo fumando.

Siempre te vas evadiendo

mientras yo te estoy buscando.

¿Hasta cuándo, ilusionista,

señora mía, hasta cuándo?

La vida es humo, lo sé,

y humo en ti estoy aspirando.

Mas si respiro es que vivo

y si vivo y sigo amando

es que el humo no me mata

muerto de amor suspirando.

Dame la mano y no vayas

detrás de otros tanteando

porque ya me acostumbré

a verte siempre fumando.

a.sotopa@hotmail.com
91 847 02 25

martes, 29 de abril de 2014

A la mujer desde el fallido paraíso terrenal

Curiosa, vergonzosa, temerosa y envidiosa es la mujer

como más o no más se pueda ser.

Ya allá en el Paraíso

hizo de Adán lo que mal quiso:

la manzana morder

a instancias de Luzbel,

el ángel sublevado y encarnado

y a fuego condenado,

en serpiente de bífida lengua larga y cambiadiza piel.

Fue entonces Dios quien dijo,

el Dios amenazante de Israel

resplandeciente y fijo,

“parirás don dolor, Eva eternel”.

Hasta hoy que la ciencia

médica con paciencia,

tacto y prudencia

le abrevió de la culpa que le impuso Él,

nuestro siempre adorado, crucificado Enmanuel.

Culpa tendrá también el pobre Dios en el fracaso del Edén).

(Nota al pie:

ahora van y me cascan las feministas de FEMEN)

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