jueves, 26 de julio de 2018

¡Ay, Grecia, madrecita mía (y de todos nosotros)!

Al noroeste de Atenas
—la ciudad del Partenón—
se ha desatado un incendio
que no lo para ni Dios,
aquel que en el Sinaí
al corruptor destruyó
por la sangre de Caín
que llevaba en su interior.
¿Y no  eran/son caínes
los de este enorme fogón?
Ya más de sesenta muertos
desprenden pufoso olor
y hasta a doscientos heridos
la calor les atizó
antes de tirarse al mar
como última salvación.
España va a por vosotros,
a rescataros, ¡qué honor!,
y yo remojo mi pluma
en amor y compasión.
¡Ay Grecia, la malherida,
la madrecita en pavor,
la más madre de las madres
de la total expresión
con Sócrates, Aristóteles
y el cabezón de Platón!
¿Cómo poder ayudarte,
tras recibir lo que vos
nos diste a todos nosotros
sin pedir compensación?
Ojalá se apiaden Júpiter,
Venus, Marte, Urano y Thor.
Haremos lo que podamos
bajo esos dioses al sol.
La tierra nos será leve
antes de decir adiós.
Tranquila, Grecia querida,
seremos tu salvación.


91 8470225

miércoles, 25 de julio de 2018

A Segovia en globo

Me voy a montar en globo
para marcharme a Segovia
a la que de todo el mundo
acuden las grandes glorias
del parapente opcional
que sobre ella vuelan, gozan
y dibujan arcosíris
desde el azul hasta el rosa
en toneles de aspavientos
volanderos… ¡Quisicosas!
Me voy a soliviantar
y me voy a hacer historia
sobre sus torres románicas
y su acueducto de Roma,
sobre el Soto del Parral
y su Virgen protectora,
—la Virgen de la Fuencisla
que acoge a novios y novias
emparejados a gusto
hasta la vejez mortuoria—
Me voy a montar en globo
desde Madrid o de Soria,
desde Valencia o Taiwuam,
o desde la Patagonia…
El caso es llegar a tiempo,
me darán igual las horas
con que atraviese el espacio
del aire que se me enfoca.
Desde arriba la veré
a mi querida Segovia;
veré sus torres alzadas :
San Millán de la Cogolla,  
San Martín próximo a él
y el Santo Tomás de ahora
con jardines en la plaza
bajo las aves canoras.
Me voy a poner de fiesta,
me voy a inflar la memoria
con los suevos, los vetones,
las embarcaciones nórdicas, 
los visigodos, -qué bárvaros-
y los hijos de Mahoma,
aquellos que derramaron
el califato de Córdoba
con Abderramán I
superponiéndose a todas
las tribus analfabéticas
de la  reconstrucción mora.
A ello me van a ayudar
las maravillosas crónicas
de Diego de Colmenares
escritas en bravas prosas,
las que la hicieron gentil,
tan insigne y tan señora.
Me voy a montar en globo,
me voy de prisa a Segovia.
Acompañadme, paisanos,
no olvidaréis esta historia.


91 8470225