martes, 2 de octubre de 2018

Voz y pluma

Que callen los periodistas
como piedras del camino,
requieren los socialistas
cuando el gobierno está en vilo.

Pero no callarán, no,
por más que les amenacen,
que saben bien lo que hacen
y no les parará el ¡sooo!

Son voz de la sociedad
que intentan adormecer;
deben contar la verdad,
dama a quien no hay que temer.

Manos blancas nunca ofenden.
Lo que sí hacen es sanar
y en cualquier caso propenden
a limpiar y no a ensuciar.

Y en esas están los pobres
con sueldos de tres al cuarto,
pues no recogen los sobres
que otros recogen. Me parto

el pecho por los colegas
aunque solo sea en versos
y jamás les pondré pegas
en estos tiempos adversos.

Bastante sufrieron ya
en dictaduras odiosas,
criminales y oprobiosas.
¿Te has enterado, Celaá?


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lunes, 1 de octubre de 2018

La tortuga, el caracol, la lluvia y el sol

Con la casa a cuestas
van la tortuga y el caracol
por el verde prado
gozando del verdor,
si una, señora,
el otro, señor.
¿Y qué les encanta?
Pues tomar el sol,
que baja y les dice:
vuestro amigo soy
y aquí con vosotros
me planto y me voy
para calentaros,
que caliente estoy.
¡Oh, qué bien!, prorrumpen
con la cara al sol
la lenta tortuga
y don caracol
con la casa a cuestas
tirando los dos
despacio, despacio,
no hay que correr, no,
podemos caernos
y el paseo… ¡adiós!,
dícense entre ellos
para su interior.
¡Pero ay cuánta baba
y cuánto sudor
desparraman, torpes,
por alrededor!
Entonces la lluvia
hizo aparición.
Cayó gota a gota
y les remojó.
De modo que así,
tostados de sol,
volvieron al hoyo
que les cobijó.
La cabeza loca
la tortuga hundió
bajo la sombrilla
del caparazón
y sus altos cuernos
hundió el caracol,
dando a Dios las gracias
por su gran amor,
el corto paseo,
la lluvia y el sol.
¡Quién fuera tortuga
y quién caracol
para guarecerse
en toda ocasión!


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