jueves, 28 de febrero de 2013

CANCIÓN DE ELOGIO DESVARIADO AL EXCELSO CELSO -PARACELSO DEL FORO DE MADRID Y DE JAÉN



-Hoy le conocí ¿y qué pienso?
-Que es excelso.
-¿Y cómo se llama él,
que luce como el laurel?
-Celso.
-¿Y con quién ha parangón
al ritmo del corazón?
-Con Paracelso.
Alabemos al excelso
Celso del Foro y Jaén,
pues siempre quedará bien
quedar con él, tal cual pienso.
-Del de origen ¿qué decir?
-Que fue alquimista.
-Y después, ¿qué fue después?
-Hombre de minas.
-En ellas ¿qué halló indagando?
-Medicina.
Pues fue médico alqui-mina
el tocayo natural
del que es totalmente igual
y le otorgó su propina
como propia propiedad,
concluyamos que es su mina
tocaya tal para cual.
Una mina, ¿y de qué oros?
-De todos.
-¿Cómo cuales?
-Platas, platinos y plomos.
Cuatro elementos copió
el Paracelso genial
de aquella Suiza augural
que sus inventos gozó,
y en los cuatro subrayó
sus virtudes esenciales,
humanas y cardinales,
que tanto dieron que hablar.
Por eso le alabo yo
y alabo a Celso. ¿Cabales?
Me digas que sí o que no,
que suenen los atabales
con el dorremifasol
de la escala al por mayor.
Por Celso y por Paracelso,
a cada cual más excelso,
¿por qué no?

T: 91 847 02 25

miércoles, 27 de febrero de 2013

A JOSÉ ORTIZ, CRONISTA “NAZARENO” DE MONTORO

A Montoro volveré
por conversar con José,
el Cronista de Montoro
que reluce más que el oro
con su libro nazaré,
escrito con gran decoro.

Y después, después ¿qué haré?
Irme con el Nazareno
cabe el Guadalquivir lleno
de no se sabe qué qué.
Lo que en Montoro toqué
no fue la tierra, fue el cielo.

¡Oh, Cronista José Ortiz,
imponderable adalid
del pueblo que fue del moro,
tenme contigo en Montoro,
que siendo en él tu aprendiz
escribiré con decoro.


a.sotopa@hotmail.com
T: 91 847 02 25